Volé muy, muy lejos y aterricé en un tranquilo pueblo de Japón.
Mientras caminaba por una callejuela, algo me llamó la atención de repente.
En el escaparate de una tienda vi tazas y cuencos blancos como la nieve.
Estaban cubiertos de delicados dibujos azules: pequeñas olas, flores y nubes.
Apreté la nariz contra el cristal.
«¡Qué tesoro tan hermoso!», susurré.
¿Quién hizo estas maravillosas tazas?
¿Y por qué están pintadas con esos dibujos azules tan mágicos?
Siento mucha curiosidad.
Quizás este tesoro tenga un nombre especial…
¡Miremos la tarjeta y averigüémoslo!
